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1508. Viernes, 20 noviembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo octavo: "Nada causa tanto remordimiento de conciencia como una bicicleta fija que no se usa" (Paulino R. 46 años, funcionario) El 70% de las mujeres (dice que) las rechaza. Y aunque semejante dato hay que ponerlo en cuarentena por la habitual tendencia femenina a esconder sus habilidades (ahí está el ejemplo de Marilyn Monroe que siempre lo negaba pero cuando firmó su primer contrato salió gritando " !esta es la última polla que chupo"! y luego una revista la proclamó -gracias a su trayectoria- como " la mejor máquina de bombear del mundo"), hay que reconocer que el rechazo entre las féminas a las prácticas orales -aunque cada vez menos- parece seguir siendo mayoritario. Sin embargo, al 84,5 % de los hombres les gusta. Y les gusta mucho. Conclusión: a no ser que seas alguno de los dos privilegiados por cada mil individuos que son capaces de practicársela a ellos mismos (y que conste que la mayoría de quienes logran semejante proeza no deben su éxito al tamaño de su miembro sino a sus dotes de contorsionista), estamos ante una razón más (y ya van unas cuantas) por las que el sexo más placentero será aquel que se practique sólo y exclusivamente entre hombres. Hasta el lunes.
20 de noviembre de 2009
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1507. Jueves, 19 noviembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo séptimo: “Mucho “todos somos iguales”, mucho “todos somos iguales”, pero luego llega un negro, se baja los pantalones y te deja por mentiroso”. (Pedro H. 27 años, operario) Acostumbrados a que los hombres se vanaglorien de sus (presuntas) cuestiones genitocoitales, pocas veces hablamos de lo que les gusta presumir en otros temas igual de importantes para la fisiología humana. Reunión de tíos, siempre hay uno que sale del retrete fanfarroneado “ buffff que a gusto he quedado, eso sí, no entréis en por lo menos una hora”. Algo que no impedirá –más bien animará- a otro de lo reunidos a salir corriendo para meter la cabeza y sacarla echando pestes diciendo - mientras sacude la mano- " ¡hala, qué cabrón... comerá flores pero caga mierda!" En esto, las mujeres, por mucho que se empeñen en ser iguales, todavía no han conseguido llegar a un grado de sofisticación semejante.
19 de noviembre de 2009
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1506. Miércoles, 18 noviembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo sexto: “¿Por qué cuando uno tiene una herida en la boca no puede dejar de tocársela con la lengua?” (Abel M. 23 años estudiante)  Reconozco jugar con ventaja en todo lo que tiene que ver con eso que llaman la moral y las buenas costumbre. Por un lado mi educación, completamente laica y bastante libertaria -por no decir gamberra-, hace que mis prejuicios en ese campo queden reducidos a la mínima expresión... pero muy mínima, muy mínima. Pero por otro (y por si acaso, que uno es de ciencias y le enseñaron a no fiarse de nada) estoy emparentado, por línea directa !y además doble! con Dios, mi tío, que para eso dos de mis tías se casaron con él. Y (al menos por ahora) para toda la vida. Por eso, digo yo, que ante una situación de emergencia y llegado el momento, mal ha de ser que por esos reinos divinos donde todo es bondad y tal, no funcione un mínimo de endogamia ("enchufe" para los de la f.p.) y, en caso de apuro, mis amadísimas tías no hablen con su esposo para buscarme algún acomodo en algún rinconcito celestial. Que lo del infierno está bien para pasar un rato, pero a lo mejor para toda la eternidad acaba resultando algo cansino.
18 de noviembre de 2009
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1505. Martes, 17 noviembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo quinto: “No hay castigo más grave que una vida sin verte, dolor más profundo que tu ausencia, infierno más negro que tu indiferencia; el paraíso más simple… tenerte” (Pilar en el blog "ojalaquetevayabonito") No sé conducir, no tengo carné (ni falta que me hace), pero me fijo mucho cuando viajo, por eso he llegado a la conclusión de que en todo el mundo (civilizado) los semáforos tienen tres colores: verde para que pasen los coches, amarillo indicando precaución y rojo que se detengan (soy listo, lo sé). En todo el mundo menos aquí. Aquí no, aquí la cosa tiene sus matices. El verde significa que no hace falta que arranques hasta que el de atrás no te pite; el amarillo dice " acelera todo lo que puedas y no mires, sobre todo no mires" (por algo se llama también ámbar, que como todo buen conductor español sabe viene de " ambigüedad"); y el rojo, que tiene dos significados bien distintos en función del tiempo que lleve encendido: " se puede pasar pero muy deprisa" si estás dentro de los cinco primeros segundos (de hecho, si te paras, el de atrás te montará la bronca) y " joderconelputosemáforodeloscojones mecaguentoloquesemenea" el resto del tiempo que dura.
17 de noviembre de 2009
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1504. Lunes, 16 noviembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo cuarto: “¿Por qué si ves a los orientales en grupo siempre dices “mira, japoneses”, pero si los ves individualmente dices “mira, un chino”?” (Fernando G. 60 años, funcionario)  Las abuelas están empeñadas en cebar a sus nietos porque te sacan a pasear y, desde que el mundo es mundo, entre abuelas que te sacan a pasear hay una competición para ver quien tiene el nieto más gordo. Tú le das a una abuela un niño delgado y lo que le das es un disgusto. Y de los gordos. Por eso, cuanto más gordo estés, más te obligan a besar a otras abuelas. " Mira, ahí viene Pilarita, dale un beso". Y te aprieta la mano, y se lo das, ¡vaya si se lo das! Y Pilarita se agacha con intención de que la beses, y justo cuando pasa junto a tu oreja grita: “ aaaayyyyyyyyyyyyyyyyy pero está preciosidad ¿quién es?” Y la abuela, tú abuela, en pose oficial de abuela orgullosa, monedero pillado en la axila izquierda, ese brazo derecho debajo de esas enormes tetazas de abuela (es curioso, pero por más plana que sean de jóvenes cuando llegan a abuelas le salen tetazas de abuela, misterios de la naturaleza) contesta orgullosa “ ¡mi nieto, el mediano!”; y la señora, la Pilarita, te arrima ese maquillaje seco de toda la semana que tiene por mejilla y no te queda más remedio que plantarle un beso que es lo más parecido a besar a una momia del museo británico y del que vas a tardar mucho, pero mucho tiempo, en recuperarte. Yo también tuve una abuela que me sacaba a pasear.
16 de noviembre de 2009
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1503. Viernes, 13 noviembre, 2009
Capítulo Milésimo quingentésimo tercero: "El verbo leer, al igual que el amar, no soporta el imperativo" (Daniel Pennac; 1944, escritor francés)  Aunque su fin sea reproducirse, nunca dejan de lado el placer que les produce (a nadie le amarga un dulce). Por eso, y como la mayoría de las veces quedan insatisfechas con sus parejas, -ellos suelen concluir su coiteo en apenas treinta segundos-, las féminas de la especie suelen conseguir el orgasmo a fuerza de mover sus músculos perivaginales como si fueran un puño en lo que es una masturbación en toda regla. Visto lo visto, la única diferencia entre la vida sexual de las elefantas y las de muchas mujeres humanas, es que las paquidermas pueden disponer, aunque sólo sea durante unos míseros treinta segundos, de un pene que puede llegar a pesar hasta los cuarenta y cinco kilos. Que ya quisieran muchas. Salvo por esos " pequeños" detalles no somos tan distintos, no. Hasta el lunes pues.
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