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244. Miércoles, 17 diciembre 2003



Capítulo Ducentésimo cuadragésimo cuarto: ¿Con qué se "pincho" la Bella Durmiente para quedarse "'dormida" durante tantos años y encima despertarse igual de joven que cuando se durmió?



Lo tengo comprobado, aquellos que se pasan todo el mes de noviembre quejándose de lo mucho que "odian" las navidades que se les vienen encima, son los que luego se empeñan durante todo diciembre, de organizar tres comidas y dos cenas diarias para celebrar precisamente eso de lo que tanto protestan.



Y como uno es buena persona y cumple pues asiste a la mayoría de ellas y en todas me pasa igual: me timan.



A mí, que apenas paso de los 55 kilos y estoy acostumbrado a estar servido en cuanto a comida, con mis 50 gramos de alpiste diario que compro en el carrefour los primeros domingos de cada mes, me parece una injusticia eso de qué, por aquello de no andar haciendo cuentas, en esto de las celebraciones navideñas todos paguemos lo mismo.



Estaría de acuerdo en cualquier otra circunstancia, pero cuando uno come con los del trabajo, una cosa ya de por sí estúpida, pagarle los excesos, por ejemplo, a la gorda de administración (como descripción, no como insulto), me parece, como poco, una obscenidad.



Todo el espíritu navideño que queráis, pero viéndola comer mientras pienso que además de parte de la comida, le voy a tener que pagar otra parte de todas las pastillas para la tensión, el colesterol, la diabetes y demás historias, que le van a producir esos atracones, se me hace muy cuesta arriba. Encima de cornudo, apaleado.



Menos mal que el viernes me voy de vacaciones, va a ser la única manera de calmar tanto estrés "gastronómico-laboral" navideño.