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  348. Martes, 8 Junio, 2004

 
Capítulo Tricentésimo cuadragésimo octavo: ¿Cuántas estrellas hay en el cielo?

Que el sistema educativo, el de antes, el de ahora, el de aquí o el de allí, siempre ha sido un desastre, es una de esas verdades absolutas que todo el mundo acepta como inevitables.

Que te tengan varios años para explicarte algo tan insólito -por ser benevolentes- como es, por ejemplo, el "logaritmo neperiano", que nunca llega uno a saber si es una fruta tropical o algún pariente lejano de Cuenca, y que acabes tu "educación" si que nadie te enseñe a coser ese maldito botón con el que te vas a tener que enfrentar repetidamente a lo largo de tu vida, es algo difícil de entender.

Pues para evitar esas lagunas, retomamos hoy aquellas lecciones prácticas tan útiles para desenvolvernos en la vida pero que nadie nunca nos quiso explicar.

En un capítulo anterior vimos como se hacía una cama, en otro teorizamos sobre como freír un huevo.. hoy, y enlazando precisamente dónde lo dejamos, en el tema de los huevos, veremos como solucionar algo decisivo en nuestro quehacer diario y que va a evitarnos más de un quebradero de cabeza: saber distinguir un huevo crudo de un huevo duro.

La cosa no puede ser más sencilla, cogemos un huevo (de ave), y lo ponemos a rotar sobre un plano. Unos segundos después lo paramos poniendo el dedo, sin apretar mucho, sobre su eje de rotación.

Al apartar el dedo, al huevo le pueden pasar dos cosas: que se quede quieto o que empiece a girar de nuevo.

Y es justo aquí dónde tenemos la clave del asunto: si el huevo se queda quieto, no hay duda, es un huevo duro, si empieza a girar otra vez, cuidado, es un huevo crudo.

La explicación es elemental, el crudo, de contenido líquido, continúa rotando por la inercia aunque paremos la cáscara. El duro, como su capa exterior y su contenido están adheridos, una vez que lo paremos no podrá volver a girar por sí mismo.

¡Ea!, problema resuelto con un resultado mucho más práctico, y ni tan siquiera hemos tenido que despejar una de esas incógnitas que llenaban las antipáticas ecuaciones de segundo grado..