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  440. Jueves, 25 Noviembre, 2004

 
Capítulo Cuadringentésimo cuadragésimo: "El mundo sería un lugar mejor si tuviera techo, paredes, las persianas cerradas y aire acondicionado". (Larry L. King, 75 años, escritor y guionista)

Dicen que un año de estos vamos a poder adoptar niños. Bien, vale, me lo creo, pero juro solemnemente que nunca cometeré un despropósito semejante.

Mi experiencia en ese campo, relativamente amplia por tener dos sobrinos poco menos que adosados, no puede ser peor.

Para empezar, ni el niño con tres años, ni la niña con dos, hablan precisamente bien mi idioma, lo que provoca algún que otro "malentendido", ambos coordinan fatal los movimientos y, sobre todo, los dos desconocen por completo el concepto de "bien" y "mal", lo que trae más de un disgusto.

Además cuando se juntan con el perro me he dado cuenta que tampoco son tan distintos, a los tres les doy palmaditas en la espalda y les rasco detrás de las orejas, a la hora de comer los tres tienen su plato irrompible y hasta la comida que me deja su madre para los niños, se parece sospechosamente a la de lata que come el perro.

Y quizá sea por degeneración profesional, pero tengo la sensación de que a los tres les sirven las mismas frases y el mismo tono de voz.

Un "bájate de ahí", "siéntate" o "te has portado muy bien", acaba teniendo el mismo efecto en cualquiera de ellos.

Aunque, sin duda ninguna, el perro me hace mucho más caso.