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  342. Lunes, 31 Mayo, 2004

 
Capítulo Tricentésimo cuadragésimo segundo: ¿Por qué hay tantas personas que quieren creer que tener talento es una cuestión de suerte, y en cambio hay tan pocas que crean que la suerte es, simplemente, una cuestión de talento?

Esta gordo, muy gordo, tiene poco pelo y es el perro más torpe y cobarde del mundo, -el pobre jamás ha sido capaz de subir una escalera y antes de oír un ruido ya está debajo de la cama-, pero basta una sola mirada para entendernos, nada misterioso después de siete años compartiéndolo todo.

He llegado a comprender cada uno de sus gestos, igual que él interpreta perfectamente cada uno de los míos, compartimos juegos y siestas, nos miramos y nos mimamos mutuamente, nos lo consentimos casi todo.

No es mi mascota ni yo soy su dueño, sencillamente vivimos juntos, él vive conmigo y yo vivo con él, no es el sustituto de nadie ni de nada, simplemente es un compañero con el que comparto los buenos y los malos momentos.

Tampoco somos tan distintos, no se si le gustaría ser humano en vez de perro, o incluso si cree que ya lo es, pero a mi me gusta así, tal cual, como ese alguien que, a pesar de que a muchos les puede resultar incomprensible, me hace cada día un montón de masajes en el corazón.

Y nunca se cansa.