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  463. Lunes, 10 Enero, 2004

 
Capítulo Cuadringentésimo sexagésimo tercero: "Los libros tienen su orgullo. Cuando se prestan no vuelven nunca". (Theodor Fontane, 1819-1898, Farmacéutico, escritor y corresponsal de guerra.)

Lunes, enero, comienza la cuesta.

Y en la línea, siempre tan práctica, de "tantos hombres y tan poco tiempo", un consejo para poder aguantarla con un mínimo de dignidad:

Imitar a la cucaracha.

Ya sé que no suena bien, sin embargo hay casos en los que conviene dejar a un lado cualquier prejuicio y enfocar las cosas de otra manera; bien mirado basta pensar que hasta para el más desalmado padre cucaracho, su hija cucarachita le parecerá guapa.

Primera conducta a imitar: no derrochar más energía de la necesaria. Las cucarachas se pasan tres cuartas partes de su vida tranquilamente escondidas; por cada cucaracha que se ve hay otras 75 escondidas.

Ellas sólo gastan lo imprescindible, nosotros haremos lo mismo, especialmente en todo lo que tenga que ver con las actividades laborales, verdaderas causantes del desmesurado y generalmente inútil, gasto, de ya nuestras menguadas fuerzas en estas épocas.

Segunda y más importante: consumir lo mínimo.

Debido a sus hábitos esquivos y su carácter omnívoro estos simpáticos animalitos son capaces de sobrevivir hasta una semana alimentándose sólo del pegamento de un sello.

Las cucarachas, sin duda, el mejor ejemplo para afrontar la cuesta de enero.