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  464. Martes, 11 Enero, 2005

 
Capítulo Cuadringentésimo sexagésimo cuarto: "El mayor y casi único consuelo de ser una mujer es que una puede siempre pretender ser más estúpida de lo que es y nadie se sorprenderá." (Freya Stark, 1893-1993, escritora nómada)

Mi desconocimiento del universo femenino en cualquiera de sus, al menos para mí, enigmáticos comportamientos, sé que no me hace el más indicado para cierto tipo de comentarios.

Dicho lo cual, mejor pregunto: ¿alguien me podría explicar esa manía que tienen una parte importante de ese desconcertante sexo por llevar tacones de aguja?

No hace falta haberse probado unos al estilo Sara Jessica Parker en la serie "Sexo en Nueva York", para imaginar lo incómodo que tiene que ser hacer con ellos las cosas más simples y cotidianas.

Bajarse de un autobús montado en unos debe de ser algo reservado sólo a equilibristas muy experimentados, usarlos para ir a tomar unas cañas debe de dejarte el empeine más tenso que el arco de Robin Hood, y eso sin olvidar el evidente riesgo que conllevan si, con las puntas que tienen, se acaban clavando en la moqueta de la sección de oportunidades del "corteinglés"; doble factura de fémur, mínimo

Ni tan siquiera puedo entender ese fetichismo que parecen despertar en los "mirones" el que las señoritas de las películas porno no se los quiten ni cuando cultivan las posturas más imposibles.

No sé, me imagino yo al Jeff Striker o al Nacho Vidal de sus buenos tiempos haciendo sus orgías de cuatro tíos con los zapatos y sus correspondientes calcetines puestos, por muy de "ejecutivo" que fueran, y como que se le iba la gracia.

El único argumento que podría valer es ese que le hacen a uno un poco más alto... bueno podía ser, pero hay métodos mucho más naturales y sobre todo, mucho más cómodos para ser más alto: basta con que hagamos todo en el momento adecuado.

Resulta que las "almohadillas" que separan unas vértebras de otras en la columna se van comprimiendo durante el día. ¿Resultado?: 1 centímetro es lo que medimos de más por la mañana en comparación a las últimas horas de la tarde.

Sin ningún esfuerzo.. con total comodidad.