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  465. Miércoles, 12 Enero, 2005

 
Capítulo Cuadringentésimo sexagésimo quinto: "Dar es el verbo más corto de la primera conjugación, pero "no dar" es el más barato". (Francisco J., 34 años, rico)

Corre por ahí una curiosa teoría que relaciona la longitud del pelo con la longitud del amor.

Si eliges tener una melena larga no te queda más remedio que hacerte a la idea de que, a partir de determinada longitud va a necesitar un montón de cuidados diarios y que aún así, y la cuides como la cuides, acabará (como poco) con las puntas abiertas.

Si eliges una relación sentimental larga siempre hay que ir con la idea de que el hombre perfecto, ese que nos venden en los anuncios de yogures, guapo, cachas, con una cartilla de ahorros de seis cifras y un aparato genital eternamente dispuesto, no existe y que a partir de determinada "longitud", la relación va a necesitar un montón de cuidados diarios y que aún así, y la cuides como la cuides, acabará (como poco) con las "puntas abiertas".

La historia es cuestión de gustos más que de otra cosa; hay a quien le va más una melenita francesa pulcra mona, mucho más fácil de cuidar y que en cuanto presenta algún problema se cambia y punto, y hay quien prefiere una relación más larga, aunque a partir de cierta longitud no le quede más remedio, si quiere que la cosa esté minimamente cuidada y saneada, que cortarse las "puntas abiertas" cada dos por tres.

Eso sí, lo que ya no me parece tan justo, pero eso es una opinión personal, es que sea imprescindible tener que elegir entre una y otra.

O eso.. o quedarte calvo.