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  492. Viernes, 18 Febrero, 2005

 
Capítulo Cuadringentésimo nonagésimo segundo: "El hombre prudente no trata de vengarse de sus enemigos; deja este cometido a la vida". (Pierre Courty, 1840-1892, poeta y periodista francés)

Aunque mi verdadera, única y casi alcanzada vocación personal siempre fue la de "vago", reconozco que desempeñar el oficio de "funcionario", (al fin y al cabo todo un clásico sinónimo de la misma palabra), no es algo que se aleje mucho de mis aspiraciones en la vida, laboralmente hablando, claro.

Quizá por eso siempre he visto con un cierto cansancio ajeno, a toda esa gente tan respetable y tan emprendedora ella, que no para en todo el día de darle vueltas a la cabeza para que su empresa gane un duro.

Hoy, y desde este espíritu europeo emprendedor que nos invade, quiero yo también aportar mi granito de arena para que esos abnegados empresarios puedan aumentar más su cuenta de resultados, misión que parece que es la única que tienen en su vida.

Y lo hago de una forma sutil, dejando caer una noticia para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Resulta que en 1987, una compañía aérea se ahorró 50.000 euros (entonces la cosa estaría en pesetas digo yo), eliminando simplemente una aceituna de cada ensalada que sirvió.

Ya lo sé, soy bueno por ser capaz de compartir estas nuevas ideas de triunfadores, pero no me deis las gracias, si hay algo que despierte en mi la generosidad y el derroche eso son los viernes.

Hasta el lunes.