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  495. Miércoles, 23 Febrero, 2005

 
Capítulo Cuadringentésimo nonagésimo quinto: La naturaleza te da el rostro que tienes a los veinte años; depende de ti ganarte el rostro que tendrás a los cincuenta. (Coco Chanel, 1883-1971, Modista francesa)

Hoy es de esos pocos días donde se puede comprobar lo bien que a Madrid le sienta el blanco.

A estas horas está nevado y, por lo tanto, todo distinto, nieve poco habitual en esta ciudad, ya de mis amores, pero que a uno, que es de la misma Salamanca tampoco le llama mucho la atención.

Y es que ser de provincias, de un extrarradio (muy "extra") de la misma y encima haber sido "educuado" en el colegio público del barrio con vistas al cementerio, queramos o no, imprime carácter, marca, y lo que es peor, deja lagunas culturales de por vida.

Por ejemplo, sabía yo, aunque no suela ponerlo en practica, eso de que cuando comes no es de buena educación apoyar los codos sobre la mesa, que no se debe soplar la comida aunque te abrases o que está muy mal considerado inclinar el plato, por ejemplo.

Pero en estas cosas de la buena educación en la mesa, siempre descubro más.

Y no lo dice una cualquiera, sino la mismísima embajadora de Francia en Washington: durante el primer plato hay que hablar con la persona que tengamos sentada a la derecha, durante el segundo con la de la izquierda y a la hora de los postres ya puede uno conversar con quien desee.

Y yo sin saber algo tan importante hasta ayer mismo que lo leí en el ¡hola!

De todas formas, a Madrid le sienta bien el blanco, muy bien.