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  509. Martes, 15 Marzo, 2005

 
Capítulo Quingentésimo noveno: "Yo nunca bebo agua; los peces fornican en ella" (W.C. Fields 1880-1946 Actor estadounidense)

Aunque como en todo alguna excepción habrá, no hay que fijarse mucho para darse cuenta de dos cosas que siempre tienen en común esa "tribu" de videntes, iluminados, sanadores y similares que tanto abundan: las tres primeras cifras de sus números de teléfono son "casualmente" las mismas (supongo yo que deben de vivir cerca unos de otros), y todos ellos son feos.

Pero feos.. feos.

Pues como casi todo en esta vida, también esto tiene explicación lógica.

En la primera época del Oráculo de Delfos, las sacerdotisas del templo encargadas de realizar las predicciones, llamadas pitias o pitonisas, eran atractivas jóvenes vírgenes, a quienes se les exigía voto perpetuo de castidad.

En el siglo VII a.de C., Echecrates, un griego de Tesalia que debía estar un tanto verraco ("oseasé", completamente "salido"), no pudo reprimir sus más bajos instintos y acabó violando a una de las guapas, jóvenes, y, hasta entonces, vírgenes pitias.

Esta "acción", provocó que, a partir de entonces, (quien evita la tentación evita el peligro) todas las pitonisas del templo fueran mayores de cincuenta años y, sobre todo, intencionadamente feas.

Y sí bien la norma de tener que ser "mayores de cincuenta" parece que se suavizó bastante a lo largo del tiempo, hay que reconocer que la otra "condición", se sigue cumpliendo, hoy por hoy, a rajatabla.