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  518. Martes, 5 Abril, 2005

 
Capítulo Quingentésimo decimooctavo: "El arte de la medicina consiste en entretener al paciente mientras la medicina cura la enfermedad" (Voltaire, 1694-1778 Filósofo francés)

El "quesquel", algo con nombre de poder ser cualquier cosa, es un aparatito usado por los indígenas de la Patagonia para potenciar el placer femenino.

Su "mecanismo" es sencillo, consiste en un aro que se coloca abrazado a la base del pene y que, en su parte superior, tienen un mechón de crines de mulo.

Durante el coito, los movimientos de éste favorecen que las crines acaricien el clítoris.

Somos un desastre de civilización, mientras por aquí se multiplican los testimonios en programas, revistas e investigaciones, intentando "enseñar " a la mujer a potenciar su placer, van los de una tribu perdida de la mano de dios y lo solucionan con unos cuantos pelos de caballo.

Está claro que nos complicamos la vida demasiado.

Por cierto y ya que hemos hablado de "testimonios" y teniendo en cuenta que esta entrada parece tener un "ligero" contenido sexual (algo extraño, por poco frecuente, en este weblog), ya aprovecho para aclarar que "testificar", eso que llaman "declarar" en un juicio, también (casualidad) está relacionado con las partes "pudendas".

Los romanos, a falta de una biblia que echarse a la mano, juraban decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, apretándose los testículos con la mano derecha cuando tenían que "testificar" en algún juicio, de ahí la palabra que ha quedado hasta ahora.

Vamos que ellos lo hacían "con un par"; lo que no sé es como lo harían "ellas", y casi que mejor ni lo busco, seguro que es alguna güarrada... de estos romanos cualquier cosa, y por hoy con los pelos del caballo, ya tenemos bastantes güarrerias.

Una entrada de puro sexo; al final nos acabarán censurando. Al tiempo.