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  520. Jueves, 7 Abril, 2005

 
Capítulo Quingentésimo vigésimo: "Hay mucha gente que no sabe perder el tiempo sola; son el azote de las personas ocupadas" (Louis-Gabriel Ambroise Bonald, 1754-1840, filósofo francés)

Si algo "bueno", (lo de "bueno" entre comillas y cursiva no sea que se malinterprete, -y tampoco es eso-), tiene estar tantas horas en el trabajo, es que a uno le da tiempo a pensar en todo tipo de cosas con tal de ir matando el tiempo.

Todo sea por no trabajar.

Y en esas estoy yo, dándole vueltas a la cabeza sobre lo mucho que tiene que disfrutar un fetichista de los pies, y mira que debe de ser uno de los "depravaciones" más extendidas, trabajando en una zapatería, por ejemplo.

Pura envidia, que esos sí que deben de gozar "en" y "con" el trabajo.

Por cierto y hablando de fetiches, uno de los más curiosos que conozco, y mira que uno es güarro y conoce unos cuantos, es el "pigmalionismo" es decir, ni más ni menos, que una atracción sexual hacia las estatuas.

Que conste que no es tan raro, en Grecia ya cuentan las crónicas como un hombre profanó un templo dedicado a la diosa Afrodita intentando tener relaciones sexuales con la mismísima estatua de la diosa.

Y no hace falta irse tan lejos, entre los Koryak, una de esas tribus de Siberia que sólo sale en los documentales de la televisión, existe la costumbre muy extendida entre los jóvenes solteros, de dormir con varias piedras a las que consideran sus "esposas".

Hombre, a mi también me gustan que estén duritos.. pero tanto, tanto.