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  530. Jueves, 21 Abril, 2005

 
Capítulo Quingentésimo trigésimo: "La felicidad es como las corbatas: cada uno elige el color de la suya". (Noél Clarasó, 1905-1985, escritor español)

A estas edades hay pocas cosas que logren hacerme enfadar, sin embargo y por más que uno lo intente, siempre hay algún patoso que lo acaba consiguiendo, especialmente cuando se empeña, demostrando lo atrevida que es la ignorancia, en confundir la "parte" con el "todo".

Lo dije una vez y no me importa repetirlo más alto.

Sé que voy a soltar un mitin desde una posición privilegiada, sé que cualquier aproximación a una realidad compleja es difícil, y sobre todo, sé que mis gustos sexuales no son sino una parte más,como mi pelo corto, mi adicción a los helados de limón ácidos, o mi manía de no llevar calzoncillos salvo en bodas, banquetes y comuniones.

Pero siguen siendo muchos, demasiados, los que, por desconocimiento o por un sentido de la "igualdad" que solo ellos pueden entender, emiten juicios de valor sobre el mundo gay con una ligereza y arrogancia propias de la más absoluta ignorancia.

Me parece muy bien la imagen petarda de circo a la que nos tiene acostumbrada la televisión, pero no es la única, ni tan siquiera la mayoritaria. Hay que acabar con que la única referencia que se haga de nosotros sea a través de tópicos y hacer entender a los demás que "lo normal" , no reside es que nos ajustemos a unas conductas fijadas, sean las que sean, sino a que nos expresemos según nos venga en gana.

Aunque las leyes (como la de hoy) ayudan, las palabras con las que se forjan las libertades son respeto y naturalidad.

Difícilmente podremos hablar de "conquistas de libertad" mientras tengamos que seguir hablando de "orgullo". Solo el día que "lo gay" deje de ser "lo diferente" para formar parte de "lo normal", habremos avanzado de verdad.

La mayoría de nosotros no vivimos al límite, no somos promiscuos, o al menos no más que los heteros (que las "señoritas putas" no viven del aire y hay unas cuantas), no somos millonarios, ni hacemos del "cuarto oscuro" nuestra habitación. Eso no lo determina una orientación concreta, sino los principios (o los "finales") de la persona y una elección que es tan personal como respetable.

En septiembre cumpliré 37 años y algunos meses antes, el 5 de julio, hará 20 años que tengo el mismo marido, jamás me he sentido discriminado por mi opción sexual pero sería muy cobarde por mi parte no decirles a todos los que de vez en cuando pierden la esperanza, que se puede conseguir montar una vida con todas las ventajas y los inconvenientes del resto de las personas, una vida como todas las demás y de la que sentirse satisfecho y hasta orgulloso.

Tampoco creo que tenga que presumir por ser gay, ni gritarlo a los cuatro vientos, simplemente lo soy, pero también comprendo que quedan muchas cosas por hacer y me parecería egoísta no echar una mano, aunque solo sea dando ánimos y provocando esperanza para que pueda seguir adelante toda esa gente que no lo tiene tan fácil ni tan claro.

Todavía queda mucho camino por recorrer, en eso estamos.. a pesar de los tontos del haba que ha habido, hay y habrá siempre.

Perdón por el "sermón" matutino, prometo que mañana vuelvo a las habituales "andadas", pero ahora me he quedado de un agusto...