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  541. Martes, 10 mayo, 2005

 
Capítulo Quingentésimo cuadragésimo primero: "Nos oponemos al voto de los hombres... porque son demasiado emocionales a la hora de votar. Así lo revela su conducta en los partidos de béisbol y en las convenciones políticas, mientras que su tendencia innata a recurrir a la fuerza los incapacita especialmente para la tarea de gobernar." (Alice Duer Miller, 1874-1942 escritora norteamericana)

Tengo un amigo que dice que sólo hay una cosa que envidia de los vegetarianos, que ellos nunca tendrán que plantearse el gran dilema al que todo soltero -que vive sólo- se tiene que enfrentar alguna vez en su vida: ¿por qué cuando el perejil, -ese condimento que no sabe a nada y nadie sabe para que sirve-, y la carne de la nevera tienen el mismo color, lo que hay que tirar es la carne?

Un misterio.

Yo, la verdad evito comer carne siempre que puedo, aunque por razones mucho menos metafísicas que las que usan los vegetarianos del respeto a los animales y tal: a mí simplemente no me gusta.

Vamos que soy de los que prefieren un huevo frito antes que un buen filete.

Mal hecho, hay que comer de todo, poco, pero de todo, nunca se sabe donde va a encontrar uno lo que necesita.

Ahí están los chinos que se comen la piel del sapo y resulta que les produce el mismo efecto que si se tomaran una caja de clamoxil 500, ( lo que no sé es sí se tendrán que comer un sapo cada ocho horas)

Claro que no hace falta irse tan lejos para encontrase con comida de la que se pueden obtener beneficios.

En mi pueblo, sin ir más lejos es todo un manjar comer "criadillas", (testículos de toro para los finos -por cierto es mentira que "de lo que se come se cría", comprobado-) que decían eran buenas para la impotencia, o, aunque ya no se haga, la costumbre de comer úteros de coneja para evitar la esterilidad (eso aún sin comprobar personalmente)

Y no hay que poner cara de asco, que hasta el siglo XIX era bastante popular el jarabe de víbora, jarabe que era "mano de santo" y sólo se vendía en farmacias.

Pero no hay que acabar con esto de la comida (y más teniendo en cuenta que esta es una página eminentemente práctica) sin un consejo culinario: si uno quiere dormir bien, nada de comer comida de lata por la noche, la mayoría lleva glutamato en cantidad, glutamato que aumenta considerablemente los niveles de adrenalina en el organismo.

Claro que depende de lo que uno pretenda hacer a esas horas, también es verdad, que hay cosas para que la adrenalina viene que ni pintada...

Por cierto, creo que en cuanto abran voy a ir a por unas cuantas latas para la noche, ¿venderán criadillas envasadas?.. por matar dos pájaros de un tiro decía yo..