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  544. Viernes, 13 mayo, 2005

 
Capítulo Quingentésimo cuadragésimo cuarto: "Cabeza fría, pies calientes y culo corriente, dan larga vida a la gente" (Genara T. 72 años, jubilada)

Durante la Belle Époque se extendió entre la gente "bien" de la época un juego llamado algo así como "piececitos" consistente en "acariciarse" con los pies por debajo de la mesa.

La excitación que debía proporcionar semejante "ejercicio" se multiplicaba con el riesgo y la intimidad compartida pero escondida, mientras el grado de su "uso" dependía de los propios "jugadores" ya que físicamente podían ir desde discretos golpecitos en el pie, caricias en la pierna con el pie desnudo o realizar masturbaciones completas.

Mira que no me parece a mi mal que se pusiera de moda otra vez este tipo de "juego" aunque teniendo en cuanta las zonas del cuerpo que se ponen en contacto cuando se practica, no estaría de más (salvo que sea eso lo que se busque) exigir unas mínimas normas de higiene a los jugadores.

Que parece que aquí todo el mundo es muy pulcro hasta que llega el momento y saltan las sorpresas, como las que se "desprendieron" de un juicio que se estaba celebrando en 1989 en Londres y que estuvo a punto de suspenderse a causa del mal olor de los pies de uno de los miembros del jurado.

Los vapores desprendidos por los pies de cierto individuo presente en la sala llegaban a tal extremo, que dos de los miembros del jurado amenazaron con abandonarla al no poder soportar el tufo que salía de las "peanas" del espeso compañero de tribunal.

Al final y no sin mucha resistencia, los funcionarios del juzgado convencieron a la persona que desprendía el olor para que se cambiara de calcetines y de zapatos, con lo que el juicio pudo continuar.

Como para jugar a "piececitos" con semejante miembro (... del jurado)

Hasta el lunes..