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  549. Viernes, 20 mayo, 2005

 
Capítulo Quingentésimo cuadragésimo noveno: "El hombre es un animal doméstico al que, si se le sabe amaestrar con suavidad y con firmeza, se le puede enseñar a hacer casi todo". (Jilly Cooper, 1937, escritor inglés)

Durante mis años de facultad (ahora que no me oye nadie), tengo que reconocer que fueron muy pocos los profesores que consiguieron hacerme cambiar las largas y apasionantes partidas de "chinchón" en el bar, por las algo "menos" apasionantes clases.

Entre estas excepciones estaba cierto catedrático, por su edad cercano a Matusalen, capaz de conseguir, en cada una de las escasas clases que daba durante el año, colgar el cartel de "completo".

Era de todo menos aburrido; Hasta el tema más árido lo acababa convirtiendo en una entretenida historia llena de anécdotas y a la que terminábamos enganchados sin remedio.

El caso es que el "método" tampoco tenía ningún misterio, se trataba simplemente de conseguir mantener la atención de aquellos que tuvieran que escuchar.

Así de fácil... y así de difícil

El "cómo" se consiguiera mantener esa "atención" del respetable ya dependía de las habilidades y de la imaginación del orador, en su caso evidentes.

Fiel a su sistema, siempre contaba una anécdota para ilustrar su teoría.

Durante sus años de estudiante en Londres, tuvo que asistir a una serie de charlas -a cual más pesada y aburrida- sobre "la locura".

Después de varias horas de sermones técnicos con la consiguiente desconexión del tema por parte de la mayoría de los presentes, le llegó el turno a alguien que, por propia experiencia, sabía mucho sobre este tema: Salvador Dalí.

El artista gerundés se presentó ante el auditorio con una escafandra en la cabeza, con un impresionante piñal de pedrería ensartado en un ancho cinturón de cuero, portando un taco de billar en su mano derecha y "conduciendo" a dos perros lobos con la izquierda.

Se paró en el centro de la sala para explicar que tan excéntrica presentación y tan extraño atuendo lo único que pretendía manifestar era su voluntad de "bucear hondamente en la mente humana".

Nadie de los allí presentes olvidó nunca tan "magistral" y "gráfica" lección.

Hasta el lunes.