. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

  554. Viernes, 27 mayo, 2005

 
Capítulo Quingentésimo quincuagésimo cuarto: "La vida sexual del hombre atraviesa tres etapas: sin pagar, pagando y... ni aunque pague". (Arcadio P. 68 años, jubilado)

Nada mejor para acabar una semana llena de prácticos apuntes sobre un mismo tema desmintiendo tajantemente un rumor que, por repetido, parece que tienen que acabar siendo verdad.

Y tampoco es eso.

A ver, ¿en serio las necesidades sexuales de las mujeres son, en general, menores que la de los hombres?

La historia, que es muy sabia ella, nos demuestra que ellas fueron "cachondas" mucho antes que nosotros fuéramos "cachondos". Por algo sería.

El principio de "cachondo" como de casi todo, está en el latín, "cattulondus"; de "cattulus", que no significaba más que "gata en celo", por entenderse que estos animalitos y en semejantes circunstancias, se volvían completamente locas buscando machos que apagaran sus ardores.

La palabra es una formación similar a muchas otras que existían como "verrionda" ( traducido fielmente como "cerda salida") o "torionda" ("vaca salida") y que, casualmente, estaban siempre referidas a la parte femenina de la especie.

Precisamente de "cattulus" (gata en celo) es de donde viene "catuonda" o "catulonda", palabra que acaba dando lugar al termino actual "cachonda", que es la terminación femenina original, ya que el masculino es derivado bastante posterior.

Y esto no son rumores, son "pruebas".

Hasta el lunes.