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  562. Jueves, 9 junio, 2005

 
Capítulo Quingentésimo sexagésimo segundo: "Por más vueltas que le des, el culo siempre te queda atrás". (Paulino S. 68 años, pensionista)

 "Pigofilia: Placer sexual que provoca el ver, tocar o besar los glúteos. Personas que se excitan en transporte públicos aproximando sus glúteos al cuerpo de otra persona o sintiendo unos glúteos ajenos sobre el propio cuerpo".

Quizá no llegue yo a pigófilo de esos, pero a mí me gustan los culos.

Y por lo que me he fijado no soy al único que le pasa eso. Si hay una frase que implica un ágil, instintivo y mayoritario giro de la cabeza de todos los que la escuchan, esa es "vaya culo"

Casualmente todos lo solemos tener dividido en dos y, por alguna asombrosa coincidencia, también tenemos dos manos, algo que hace muy fácil poder "desarrollar" en equipo multitud de técnicas, algunas tan placenteras como la del "amasado".

Aunque requiere alguna práctica antes de alcanzar cierto nivel (un cojín es un buen campo de pruebas para coger seguridad a falta de algo mejor), no es difícil. Basta con darle a las nalgas un firme meneo de la misma manera que si estuviéramos amasando pan.

Una faena que además de ser la mar de entretenida estimula toda la piel y los músculos del área "peri-anal", con la consiguiente excitación general. Al fin y al cabo cuando se trata de estos menesteres todo el cuerpo esta intercomunicado.

Un truco añadido: en pleno "manoseado" uno puede imaginarse de niño en el pueblo comiendo las natillas que tan amorosamente preparaba la abuela.

No tiene nada que ver con el asunto del meneo pero hay que reconocer que enternece bastante el espíritu y sobre todo le da a este post ese toque "delicado" tan necesario para evitar que empiecen a llamarme cochino.