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  576. Miércoles, 29 Junio, 2005

 
Capítulo Quingentésimo septuagésimo sexto: "¿No es interesante que los sonidos que provocan una pesadilla horrible y un sexo estupendo sean los mismos?" (Blanche Devereaux, chica de oro hormonalmente alterada)

Con el habitual don de la oportunidad que suelen tener estas cosas, recibo un correo informándome, muy "amablemente", sobre algunas consecuencias que puede traer bañarse en el mar.

Sin entrar en consideraciones dietéticas y nutricionales sobre el asunto (que las hay, aunque no sea el momento de tratarlas), la verdad es que tampoco veo yo mucho problema en darse algún que otro chapuzón por muy "espesa" que esté la cosa. En peores garitas hemos hecho guardia.

Sin ir más lejos en la cuenca fluvial del Ganges, la más poblada del mundo (500 millones de personas viven en sus márgenes) y en la que se bañan diariamente unos cuantos millones de hindúes (aparte de otros cuantos miles a los que les da por "purificarse" de la misma forma) se vierten cada día 1.300 millones de litros de aguas residuales sin depurar.

Eso sin contar con la manía que tienen de quemar a sus muertos en las orillas por lo que unos 300 cuerpos acaban flotando en sus aguas cada día. Y menos mal que se les va pasando ya esa otra costumbre, tan suya, de llevarse a los moribundos y desahuciados al río Ganges, llenarles la boca de tierra y, en un arranque de generosidad, ahogarlos en tan "sagradas" aguas.

Pues con todo y con eso, la India es uno de los países más poblados del mundo.

¡Cómo para preocuparse ahora por tragar un poco de esperma! Está claro que lo que no mata engorda.