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tantas cosas para no hacer y tan pocas vacaciones 9

 
Entre "prevenir antes que curar" y "es peor el remedio que la enfermedad", puede haber sólo un paso.

Yung-Lo, uno de esos emperadores chinos del siglo XV, famoso por su "fuerte" carácter, tuvo que hacer un largo viaje dejando a su consejero, un general de nombre Kang Ping, al cuidado de su harén.

Buen conocedor de la irascibilidad de su emperador, al general no se le ocurrió otra cosa que, con la idea de prevenir la sospecha -que a buen seguro tendría su jefe cuando volviera- de que el pobre general hubiera seducido a alguna de sus concubinas, se castró y, antes de que el emperador hubiese partido, le metió el pene en un bolsillo secreto del equipaje que hizo fabricar al efecto.

Por supuesto, nada más regresar a la capital, Yung-Lo acusó a su consejero de no haber respetado a sus mujeres, Kang Ping, con una pasmosa tranquilidad, se dirigió al equipaje y recuperó su pene, demostrándole así que tal acusación no era cierta.

El emperador, conmovido por el gesto de su general, le nombro inmediatamente jefe de sus eunucos e incluso a su muerte, levantó en su honor un templo, nombrándole protector eterno de todos los eunucos.

Entre "prevenir antes que curar" y "es peor el remedio que la enfermedad", puede haber sólo un paso.