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tantas cosas para no hacer y tan pocas vacaciones 15

 
La curiosidad es la mejor forma de aprender, por eso desde que en la sección de anuncios por palabras del periódico (sí, la más divertida, la que te "levanta" el ánimo, de la que más se aprende: la del "relax"), leí que te hacían el "birmano" y además que te cobraban un ojo de la cara por ello, no pare hasta saber que era.

Algo muy bueno debía de ser para salir tan caro.

Dentro de mi incultura sexual ya sabía yo algunos "idiomas": ruso (masajear el ano), cubano (masturbación entre los pechos), tailandés (masajear el cuerpo con los senos), sueco (sexo en grupo), japonés (coito en el suelo y en cuclillas), sajón (presionando la base del pene para retrasar la eyaculación), etc. Pero de "birmanos" la verdad es que ni idea.

Y me costó que me lo dijeran, cuando llamabas al teléfono se empeñaban en demostrártelo "in situ", eso sí, con satisfacción garantizada. Pero no soltaban prenda.

Después de cinco intentos lo conseguí, sé que la mayoría no sólo ya sabéis que es, sino que lo habréis practicado millones de veces, pero como espero que existan más almas cándidas e "inocentes" como yo, voy a ver si soy capaz de explicarlo, aunque solo sea para ellos, pobrecitos míos.

Lo primero es que está justificado que fuera caro, se necesitan dos y eso aumenta la cosa al doble, más o menos. Ambos o ambas dos, o "ambo" y "amba" (que cualquier conbinación puede ser, a gusto del que paga, que para eso paga), se colocan de rodillas frente a frente como si se estuvieran besando y el que paga se coloca de pie pasando su órgano sexual (!fino me ha quedado eso!), entre los cuatro labios (por si hay algún degenerado que lo realice con dos mujeres que hay gente muy rara por ahí- una observación: estamos hablando de los labios de la boca), y bueno, pues movimiento va y movimiento viene, hasta, como se suele decir en estos casos, lo que dura... dura.

La cosa no tiene más misterio, aunque hay que reconocer que así escrito en frío suena sosa. Lo mejor y más recomendable en estos casos es pasar de teoría y dedicarse a la práctica, que es como mejor se entienden las cosas.

Todo sea por ampliar conocimientos que el saber no ocupa lugar, aunque en este caso cueste un ojo de la cara.

La cultura es cara.