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  604. Lunes 12 septiembre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo cuarto: "Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada". (William Shakespeare, 1564-1616, poeta y autor teatral inglés)

Lo dice gente muy principal a la que pagan por hacer este tipo de estudios: la contraseña que uno le pone al ordenador, y con mayor razón la que le pones a un blog, es uno de los mejores test psicológicos que existen.

Helen Petrie, profesora de "Interacción entre humanos y computadoras" (nada más y nada menos) de la "City University", de Londres lo tiene claro:
 "Cuando piensas en algo para utilizarlo como password, inconscientemente acuden a tu mente tus obsesiones, o las cosas que realmente te importan. Además, la clave puede "destapar" nuestros secretos mejor guardados, ya que, para no olvidarla, tendemos a usar elementos que podamos asociar con otros almacenados en nuestra memoria a largo plazo, como los recuerdos de nuestra infancia".

Y si ella lo dice.

En su estudio, Petrie ha establecido cuatro grupos.
1- Los familiares: usan claves como su nombre, el de su pareja, o una fecha relevante, Son personas con fuertes lazos de familia y sus contraseñas simbolizan cosas de gran valor emocional. Son una mayoría: el 48 %

2- Los fans: generalmente usuarios jóvenes que eligen claves como especie de distintivo social: nombres de famosos que sean admirados, personas relacionadas de algún modo con el grupo al que quieren pertenecer, deportistas o personajes de ficción de moda. Más o menos un 38%

3- Los crípticos: usan combinaciones de claves y números, más difíciles de descifrar. Son usuarios concienciados con la seguridad pero poco originales. Un 9%

4- Los sexuales: representan el 11%, "sexy" y "puta" son sus contraseñas favoritas. Tradicionalmente, los usuarios que utilizaban estas contraseñas eran mayoritariamente hombres, pero cada vez son usadas por las mujeres con palabras como "semental" o "diosa".

Ya que estamos una recomendación práctica: no es muy conveniente (por mucho que te esté apeteciendo uno), usar "pene" como password; más pronto o más tarde siempre hay alguna web que te acaba contestando eso de "demasiado corto para ser válido".

Como la vida misma. A ver quien no ha sido rechazado alguna vez por cuestiones de tamaño -del de la contraseña digo-.