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  605. Martes 13 septiembre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo quinto: "A las mujeres hay que conquistarlas con dulzura, pero no con mucha dulzura porque engordan y se ponen tremendas" (Luis Sánchez Polack, 1926-1998 humorista español)

Theodor Bischoff (1807-1882) fue uno de los anatomistas de mayor prestigio en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX.

Una de sus aficiones era pesar los cerebros humanos, cosa ya de por si no muy normal pero completamente respetable. Al fin y al cabo cada uno pierde su tiempo como mejor le parece.

Tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro de un hombre era de 1.350 gramos, mientras que el de la mujer era de 1.250 gramos.

Hasta ahí todo muy científico.

Con semejantes e irrefutables pruebas, a Theodor no se le ocurrió otra cosa que ponerse a filosofar sobre el asunto y establecer una relación entre un mayor peso del cerebro y una mayor inteligencia. Algo que explicaría científicamente, según él, la superioridad mental del varón.

A su muerte donó su propio cerebro para su colección.

Su cerebro pesó 1.245 gramos.