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  610. Martes, 20 septiembre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo décimo: "El mejor matrimonio sería aquel que reuniese a una mujer ciega con un marido sordo". (Michel de Montaigne, 1553-1592, escritor francés)

Uno de los más jóvenes emperadores romanos, Vario Avito Basiano "Heliogábalo" (204-222), tenía un miedo casi patológico a morir asesinado.

Para evitar en lo posible semejante trance, se había hecho construir un patio de pórfido, (una de las piedras más duras que existen), al pie de sus aposentos para poder saltar a él y suicidarse en caso de peligro de muerte.

Además, y para mayor seguridad, llevaba siempre consigo un anillo de esmeralda hueco relleno de un fortísimo veneno. Tampoco se separaba de un puñal de oro con empuñadura de diamantes y de una cuerda de oro y seda con que estrangularse si todo lo anterior fallaba.

Pero tantas precauciones no parece que tuvieran mucho efecto. A los 18 años y cuando estaba cumpliendo con unas inexcusables obligaciones fisiológicas, muy íntimas ellas, algunos miembros de su guardia pretoriana le asesinaron asfixiándole precisamente con la esponja que el emperador usaba como sustituto del -todavía no inventado- papel higiénico.

Está claro, nunca hay que perder el tiempo buscando tu destino, él siempre te acaba encontrando.

O como decía menos finamente mi abuela: "ya no te dejan ni cagar a gusto".