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635. Miércoles, 26 octubre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo trigésimo quinto: "Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes". (Truman Capote, 1924-1984, escritor estadounidense.)

Decía un filósofo y moralista francés, Francois de la Rochefoucauld, que los viejos se consuelan dando buenos consejos porque no pueden dar malos ejemplos.

Y nada mejor, si nos ponemos a aconsejar como Dios manda a tanto adolescente descarriado como hay por el mundo, que fijarnos en los consejos que nos han proporcionado nuestros mayores .

Para ellas todo un clásico con moraleja: "Caperucita Roja"

Escrito originalmente por el francés Charles Perrault (por cierto autor también de "Cenicienta o el zapatito de cristal" ahora que por fin la Disney lo saca en DvD) hace más de 300 años y con un final, el auténtico, trágico: el lobo se come a la abuelita y finalmente a Caperucita.

El último párrafo reza así:

 "¡Abuelita, qué dientes más grandes tienes! -Son para comerte-. Y diciendo estas palabras, el malvado del lobo se arrojó sobre Caperucita Roja y se la comió".
La versión que incluye un leñador que fue capaz de rescatar del vientre del lobo a Caperucita y a su abuelita no es más que un sucedáneo añadido por los Hermanos Grimm que contamina el original y su mensaje.

En el cuento original, Perrault quiso castigar a Caperucita por pararse a hablar con desconocidos, -el lobo-, en el bosque y acababa con una moraleja:

  "Vemos aquí que los adolescentes y más las jovencitas elegantes, bien hechas y bonitas, hacen mal en oír a ciertas gentes, y que no hay que extrañarse de la broma de que a tantas el lobo se las coma. Digo el lobo, porque estos animales no todos son iguales: los hay con un carácter excelente y humor afable, dulce y complaciente, que sin ruido, sin hiel ni irritación persiguen a las jóvenes doncellas, llegando detrás de ellas a la casa y hasta la habitación. ¿Quién ignora que lobos tan melosos son los más peligrosos?"
Y para ellos un libro con mensaje

El escrito por el eminente doctor suizo Tissot en 1760 sobre educación sexual y en el que deja claro los peligros que implica practicar la masturbación.

 "El onanismo debe impedírseles a los adolescentes porque la sola pérdida de una gota de semen equivale a la de 40 gotas de sangre, con lo cual, la masturbación no sólo es la causa directa de multitud de enfermedades sino que un exceso de la misma, llevará, irremediablemente, a la muerte".
Seamos serios y escuchemos a nuestros mayores que para eso, como decía no sé quien, la experiencia se atribuye a las personas de cierta edad, y, lo que es peor, se la atribuyen ellas mismas cuando se empeñan en contarnos cuentos.