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642. Lunes, 7 noviembre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo cuadragésimo segundo: "Los cautos rara vez se equivocan". (Confucio, 551 a.C.- 478 a.C. filósofo chino)

A pesar de las irrefutables pruebas (la última aportada hace muy pocos días) demostrando que lo más lógico, sensato, razonable (y sobre todo placentero) es buscarse una pareja del mismo sexo cada vez que uno pretende realizar ciertas e imprescindibles necesidades fisiológicas, no podemos olvidar que aún hay gente "rara" que, obviando la realidad, prefiere mantener relaciones sexuales con personas del sexo contrario.

Pues tampoco tienen que perder la esperanza. Hay solución. Aunque el tema está bastante más complicado y es casi "contra natura", también existen algunas reglas que pueden ponernos sobre la pista en tan delicado asunto.

Y aunque ya vimos alguno, quedan más, muchos más, métodos -tan efectivos como baratos- capaces de determinar con cierta exactitud, la compatibilidad de una pareja de distinto sexo.

La respuesta, como siempre, en el kamasutra.

Según éste tratado de sabiduría sin igual, los varones se clasificarán conforme al tamaño de su pene en liebre, toro y caballo, mientras que las mujeres se clasifican, dependiendo de la profundidad de su vagina, en cervatillo, yegua y elefanta.

Dando lugar a las tres uniones ideales: liebres-cervatilla, toro-yegua y caballo-elefanta.

Ahora, a buscar.