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663. Viernes 9 diciembre, 2005

 
Capítulo Sexcentésimo sexagésimo tercero: "La habilidad es la riqueza del pobre" (Christopher Wren, 1632-1723, arquitecto inglés)

Viernes raro, un día muy aparente para aprovechar las horas que ¡obligatoriamente! hay-que-estar-en-el-trabajo aprendiendo cosas nuevas con las que experimentar durante el fin de semana. Por ejemplo.

Hagamos un poco el Mac Gyver. Cualquier cosa antes que "trabajar" .

Leche, vinagre y bicarbonato es lo único que necesitamos para hacer uno de los pegamento más eficaces que existen.

Calentamos un poco la leche, añadimos un chorrito de vinagre y removemos. La leche empezará a dividirse en una parte líquida: el suero, y una sólida: la caseína. Dos partes que se pueden separar fácilmente, basta con colar la mezcla a través de un trapo.

Para el pegamento sólo nos interesa la parte sólida, la caseína. Machacamos los grumos que nos han quedado mezclándolos con un poco de agua caliente y un cuarto de cucharada de bicarbonato. Este bicarbonato neutraliza al vinagre y lo que nos queda es la caseína en estado líquido: un pegamento tan eficaz como el que más... y mucho más barato.

Y ya que estamos ahorrativos y para no tirar nada podríamos usar el líquido que quedó al colar la mezcla de leche y vinagre para simular cierto fluido corporal de parecidas características (al menos a la vista) entre ambos. Aunque para eso nada mejor -y más rico- que la leche condensada mezclada con un poco de clara de huevo... qué se lo pregunten a los actores de películas porno.

Pero eso es ya otra historia.