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705. Jueves, 16 febrero, 2006

 
Capítulo Septingentésimo quinto: "La sabiduría inútil sólo se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo". (Proverbio sueco)

Supongo yo que la mayoría de vosotros habéis superado la fase oral y ya no os metéis lo primero que encontráis en la boca. Hacéis bien, desde luego, gansadas aparte de lo que por aquí escriba un servidor y poniéndome un poco serio, no está de más recordar que en cualquier fluido corporal, y el semen es uno de ellos, hay todo tipo de peligros acechando a la salud.

O sea, que por mucho que veáis según qué en determinado tipo de películas (y no hablo de los documentales de la dos), y a pesar de las sandeces que periódicamente aparecen sobre estos temas por aquí, no hagáis bobadas.

Una cosa es cachondearse de peregrinos estudios explicando que comiendo carne el semen adquiere un sabor dulzón o que si has comido espárragos su sabor será más ácido, y otra muy distinta arriesgarse a comprobarlo sin unas absolutas garantías de que el "plato" no se te va a indigestar de por vida.

Pensaba yo que estas cosas estaban más o menos claras pero ayer, hablando con alguien que no viene al caso, comprobé, no sin cierta sorpresa, que sigue habiendo demasiado locos suicidas por el mundo.

Y no, tampoco va bien para el cutis.