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858. Martes, 21 noviembre, 2006

 
Capítulo Octingentésimo Octingentésimo sexagésimo quinto: Sólo los imbéciles no se contradicen nunca (Andre Gide, 1869-1951, escritor francés)

Tengo un amigo que mantiene una curiosa teoría: no hay nadie a quien le interese que los pisos dejen de subir. Y hasta le pone "su" lógica.

A los promotores y constructores no les interesa por razones obvias. Hasta ahí bien. Pero resulta que el 85% de los españoles son "propietarios" -tienen un piso en propiedad- por lo que, también por lógica, aplaudirán, y mucho, la revalorización continua de sus propiedades.

¿Y a los demás? Bueno pues aunque parezca chocante tampoco les convendría que los precios dejaran de subir. Si eso ocurriera, la inversión inmobiliaria se pararía y el sector de la construcción (10% del PIB, y 11% del empleo total de España), entraría en crisis, desencadenando un efecto dominó en la economía. La merma de ingresos familiares aumentaría el número de morosos y se endurecerían las condiciones para obtener créditos; descendería el consumo, se encarecerían las hipotecas....

Resultado: el precio de la vivienda se incrementaría igualmente pero en unas condiciones económicas para la mayoría mucho más complicadas.

Vamos que si suben malo y si dejan de subir.. peor. Que paren el mundo que me quiero bajar.