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877. Lunes, 11 diciembre, 2006

 
Capítulo Octingentésimo septuagésimo séptimo: "En el amor, como en la guerra, plaza que parlamenta está medio conquistada". (Margarita de Valois, 1553-1615, reina de Navarra)

El lunes, cualquier lunes, puede ser fatal para la salud. Lo dicen todas las estadísticas: ese día tiene el récord de muertes por infarto en Occidente. Y ya que es imposible que deje de serlo (va a seguir siendo lunes nos pongamos como nos pongamos), hagamos lo único que está en nuestra mano para suavizar sus posibles consecuencias: prevención pura y dura.

Primer paso: prohibido acercarse a menos de un metro (que sean dos para los que tengan buena vista) de papeles, bolígrafos, teléfonos, jefes, subalternos y/o demás objetos que puedan recordarnos el asunto laboral. La táctica para hacerlo es sencilla: nos alejaremos lentamente de todo, nos sentaremos tranquila y relajadamente en un sitio despejado, inspiraremos y expiraremos las veces necesarias para regular adecuadamente nuestras constantes vitales y esperaremos pacientemente, sin realizar movimientos bruscos, hasta que sea la hora del café.

Segundo y más importante: durante ese periodo de reflexión desechar cualquier idea que -relacionada con el tema laboral- puede pasársenos en esos momentos por la cabeza. No hay que asustarse si ocurre, es normal. Somos débiles y en cualquier momento nuestra conciencia puede recordarnos que existe una lejana relación entre el miserable sueldo que nos pagan a final de mes y el tener que realizar obligatoriamente cierta actividad.

¿Solución para evitar estos malos pensamientos? Fácil. Se trata de mantener la mente ocupada por temas verdaderamente trascendentales impidiendo así que nuestra cabeza pueda verse asaltada -en algún descuido tonto- por las triviales e insignificantes cuestiones laborales.

Y no hay excusa. La lista de cuestiones profundas sobre las que uno puede ponerse a reflexionar en horario de trabajo (y que, además, nos pueden ayudar a madurar y llegar a ser mejores personas) es inmensa. Yo mismo he buscado en internet propuestas interesantes y he encontrado algunas inquietantes cuestiones que pueden mantener nuestra mente ocupada.

Hoy, en "peluche práctico", temas trascendentales sobre los que poder reflexionar durante el horario de trabajo y no caer en la tentación de impuros pensamientos laborales:
- La iglesia católica lleva razón en algo: la homosexualidad es cosa de maricones.
- Los jefes son como las nubes, cuando desaparecen el día se arregla.
- Todas las setas son comestibles, pero algunas solamente una vez.
- Problema social: Si diez albañiles construyen un edificio de cuatro pisos en seis meses, ¿Cuántos albañiles serán necesarios para que, juntando sus sueldos de cinco años, puedan comprar uno de esos pisos?
- La jerarquía es como las estanterías, cuanto más altos menos sirven.
- Los hombres mentiríamos muchísimo menos si las mujeres no hiciesen preguntas.
- Cuando nos peguen una patada en los huevos, es mejor ofrecer la otra mejilla, porque si repiten en el mismo lugar, vamos listos.
- Para solucionar el problema de la vista cansada basta con mirar una cama durante diez minutos o una silla durante veinte.
- Tu futuro depende de tus sueños, no pierdas más tiempo y vuelve a dormir.
- La gente joven está convencida de que posee la verdad. Desgraciadamente, cuando logran imponerla ya ni son jóvenes ni es verdad.
- Está demostrado científicamente que el agua hierve a la temperatura adecuada.
- Ser honrado no conduce a ninguna parte que aprecien los demás.
- Los amigos son para las ocasiones, salvo en determinados círculos político-económicos, en los que las ocasiones son para los amigos.
- El porqué de la forma de las pirámides es muy simple: a medida que se iban construyendo, se acortaba el presupuesto, se acortaba el presupuesto .
- Todo el mundo tendría derecho a unas vocaciones pagadas.
- Aunque la pornografía es gravemente peligrosa, también es cierto que no se conoce ni un solo caso de muerte provocada por la pornografía.
- Sed gentiles con vuestros hijos, ellos son los que un día escogerán vuestro geriátrico.
- Después de comer es necesario esperar dos horas si queremos bañarnos. Si no queremos bañarnos, hemos de esperar, lógicamente, más tiempo.
- Si fuese bueno tener esposa dios tendría una, y si se pudiese confiar en ella el diablo no tendría cuernos.
- Dios hizo el mundo en seis días. Hasta el momento nadie se ha podido explicar a qué venía tanta prisa.
- Algunos aman tanto a su mujer que para no gastarla utilizan la de los demás.
- La religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiese la religión.
- El único animal capaz de reírse de si mismo es el ser humano. No tiene ningún mérito: es el único que da motivos para ello.
- La estatura del ser humano se mide en metros y centímetros porque si se midiese en kilómetros resultaría deprimente.
- Un fanático es un individuo que tiene razón aunque no tenga razón.
- Gracias a la guerra uno no solo puede morir por sus ideales, sino que incluso puede morir por los ideales de otro.
- Los paracaidistas son los únicos militares que ascienden gracias a los descensos.
- Jurar en falso por la salud de la madre jamás ha perjudicado la salud de ninguna madre.
- Es lamentable que, puestos a crear absurdos como el ombligo, Dios no haya provisto al cuerpo humano de bolsillos.
- El Quijote no es solo uno de los libros más leídos del mundo, sino uno de los menos leídos si contamos la gente que no lo ha leído.
- De los alemanes se puede esperar lo peor desde el momento en que para dar las gracias dicen "tanque".
- Aunque no existiera el divorcio, el matrimonio siempre acaba mal: uno de los cónyuges muere. Incluso, más tarde, también muere el otro.
- Si cerramos un ojo resulta muy difícil poder apreciar las distancias. Si cerramos los dos, mucho más.
- Que en los aviones haya un chaleco flotador bajo cada asiento, es tan absurdo como si en los barcos hubiera un paracaídas en cada camarote.
- Hay una cosa más trágica que ser un hijo huérfano: ser el padre de un hijo huérfano.
- Si nos pegan un tiro en la cabeza a traición, por la espalda, nos morimos igual que si nos lo pegan noblemente, de frente.
- Si Hitler regresara, menuda sorpresa se llevaría: ¡Los judios haciendo la guerra y los alemanes negocios!
- Por grande que sea una circunferencia, la parte que queda fuera siempre es mayor.
- ¿Queda algún misterio por descubrir en el ser humano? Uno e importante. Aún no se sabe cómo es posible que cuando un fumador se traga el humo, éste no le salga por el culo.
- Si un día te sientes inútil y deprimido, recuerda que tu fuiste el espermatozoide más veloz de todos.
- Hay que exigir que se predique con el ejemplo. Suele dar el mismo resultado pero reduce el número de predicadores.
- La mejor prueba de que en los Estados Unidos cualquiera puede llegar a presidente, la tenemos en su presidente.
- A los que dicen que la juventud es una enfermedad que se cura con los años, les diría que la vejez también, y para siempre.
- En una Guerra Santa los valientes que pierden la vida en el combate van directamente al cielo, y los cobardes que quedan con vida, van al cielo mucho más tarde, cuando se mueren de viejos.
- La célebre escuadra "La invencible" es una de las pocas escuadras de la historia que no ganó jamás una sola batalla.
- La esclavitud no se ha abolido, se ha puesto en nómina.
- Uno de los inconvenientes de ser pobre es que encima te obligan a ser honrado.
- La sociedad de consumo es como un "tiovivo": se nos monta en un coche, se nos hace ir pagando y no llegamos a ninguna parte.
- La forma de la pera (fruta del peral, aproximadamente cónica o algo más redondeada, pero sin ombligo hacia el pecíolo, con endocarpio apergaminado, con cinco celdas y una o dos semillas en cada una, la carne con algunos grupos de células pétreas y coronada por el cáliz) es completamente absurda.
- Si uno se dedica a contar hasta sesenta con la debida cadencia, habrá pasado un minuto de su vida en el más puro y perfecto estado de estupidez.
- El único producto del cuerpo humano que puede extraerse en público es el moco.
- Cuatrocientos ojos ven más que dos.
- ¿Es peligroso el alcohol? No...Por fuera desinfecta las heridas y por dentro desinfecta las depresiones.
- El llanto de un niño es lo más enternecedor del mundo... la primera media hora.
- El índice de mortalidad en el ser humano es del cien por cien.
- Siempre molesta menos una piedra en el zapato por grande que sea que un granito de arena dentro de un preservativo.
Son sólo una muestra, pero hay muchos más. Cualquier cosa antes que trabajar un lunes Ya sabéis: la salud es lo primero. Y si es la nuestra, más.