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943. Lunes, 26 marzo, 2007

 
Capítulo Noningentésimo cuadragésimo tercero: "Exagerar la propia fuerza significa descubrir la propia debilidad (E. de Girardin, 1802-1867, escrito francés)

Otra vez lunes. Y otra vez con varias horas todavía por delante de estar en el trabajo. No las desaprovechemos. Pongámonos manos a la obra para intentar (en la medida de lo posible) que semejante tortura nos resulte lo menos dura posible.

Va un sencillo ejercicio (directamente sacado de una de esas revistas científicas y que, aunque ya apareció por aquí alguna vez -los lunes son asín- merece la pena practicar de vez en cuando) para hacer más entretenidos estos amargos ratos laborales que todavía nos quedan por cumplir hasta que nos acaben soltando:
1. Coger una hoja de papel y un lápiz.
2. Contar el número de letras que tiene el propio nombre; si son más de siete, se resta 2.
3. Hacer lo mismo con el apellido.
4. Multiplicar ambos resultados.
5. Escribir el número en la hoja y rezar esta oración: "Señor dame fuerzas para dejar de hacer estas gilipolleces y ponerme a trabajar".
6. Arrugar el papel .
7. Intentar encestarlo en la papelera.
Dicen que si el resultado del enceste es positivo, se te cumple el deseo. Yo , por si acaso, he puesto la papelera al revés, que estas cosas las carga el diablo...