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960. Miércoles, 25 abril, 2007

 
Capítulo Noningentésimo sexagésimo: "¿El instrumento más sexy? El violonchelo: tiene curvas y se tiene entre las piernas" (Norah Jones,1979, cantante y pianista estadounidense)

Recibo un correo de alguien muy amable quejándose de lo poco que acostumbro a mojarme en temas serios, y hasta atreviéndose a darme un pequeño tirón de orejas por no usar más a menudo estas líneas "de un blog tan conocido y de tanto éxito" (????? -pasa y tómate algo, estás invitado a lo que quieras-) para reivindicar lo que en su correo denomina "activismo gay".

Tiene razón. Yo evito escrupulosamente hablar de militancias. No lo hago por comodidad, sino por la creencia, más bien certeza, de que la disputa sobre doctrinas y principios se desarrolla en un plano completamente distinto al de mis propias ideas y esfuerzos.

No dudo de que detrás de las ideologías, de todas las ideologias, hay mucha buena fe (y también algo de desesperación); incluso que la mayoría de sus participantes son personas humanas, pero los programas y las filosofías cada vez me parecen más simples y estúpidos y no puedo dejar de pensar que entre cualquier grupo de personas estatificadas y organizadas no hay nada más raro que lo racional y natural.

No sé si el mundo ha mejorado, si no ha sido siempre igual de bueno e igual de malo. Lo que sí sé es que si el mundo ha mejorado gracias a los hombres, si gracias a los hombres se ha hecho más rico, más vital, más alegre, más arriesgado, más divertido, no se debe a los políticos, sino a los auténticos "egoístas", que no conocen ni un norte, ni se proponen metas, que se contentan con vivir y ser ellos mismos.

¿Confundido? Posiblemente, pero en esas estoy.