. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

964. Jueves, 3 mayo, 2007

 
Capítulo Noningentésimo sexagésimo cuarto: "La lectura es una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados" René Descartes, 1596- 1650, filósofo, matemático y científico francés)

En tiempos de los romanos la postura donde la mujer se situaba encima del hombre a la hora de tener relaciones sexuales estaba completamente prohibida porque "incitaba a las mujeres a ser más que los hombres". Textual.

Los griegos la llamaban el "caballo de Hermes", mientras que entre los egipcios era considerada como "la única postura verdaderamente humana".

En la España del siglo de Oro se le llamaba a esta forma "poner la iglesia sobre el campanario".

Y mientras la señora Pantoja anda por esos calabozos de dios por blanquear dinero, nosotros a lo nuestro. Hablemos de sexo, aunque hoy sea jueves.

Por ejemplo: sugerencias para romper con la monotonía sin gastarse un duro. Empiezo yo.

Ir de tiendas con tu pareja, atacarla por sorpresa en el probador, taparle la boca con esa camiseta tres tallas menos, atarle las manos con un cinturón. Seguir.

Ascensor, vecinos en la escalera, botón de "stop" pulsado, arrancar cremalleras. Seguir.

El campo, entre las piedras, todo natural, arriesgarse a un mirón, los gemidos haciendo eco. Seguir.

La escalera, desabrochar con furia los botones, revolcarse por el suelo helado, gritos de placer asustando a los vecinos. Seguir.

La cama, cien mil millones de posturas nuevas, cien mil millones de formas de intercambiar placer. Seguir.

La lista abierta hasta el infinito, los comentarios esperando ideas. Seguir.