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966. Lunes, 7 mayo, 2007

 
Capítulo Noningentésimo sexagésimo sexto: "Las personas inteligentes son capaces de simplificar lo complejo; los tontos, en cambio, suelen complicar lo sencillo" (Gerald Grumet, 1958, psiquiatra estadounidense)

Por culpa de la señora Eva (y no lo digo yo que lo dice la Biblia, un libro muy sagrado y eso - a ver quién se atreve a poner en duda las afirmaciones que allí aparecen sin arriesgarse a que lo acusen de intolerante e intransigente con la alianza de civilizaciones que toque esta semana-) estamos condenados a ganarnos el pan con el sudor de la frente. Y de la nuestra. Encima.

Sin embargo hay trabajos y trabajos. Y por muy difícil que parezca, formar un oxímoron (momento petete: Oxímoron: combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido) usando “disfrutar” y “trabajo” en la misma frase, no le resulta a todo el mundo una labor imposible.

Luis XIV de Francia, tenía las 24 horas del día a su disposición a un edecán, un señor dedicado durante todo el tiempo y en rigurosa exclusiva, a limpiarle el culo al rey.

Vamos, que salvo alguna diarrea real (que bien puede compensarse con las, -seguro que alguna había-, épocas de estreñimiento) el buen edecán sólo tenía que dedicarle a su trabajo unos cuantos minutos al día.

Sí, vale, de acuerdo, unos minutos desagradables.. pero el resto del tiempo a rascarse la barriga. Vamos, un chollo.