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1056. Jueves, 18 octubre, 2007

 
Capítulo Milésimo quincuagésimo sexto: "Los misóginos deberían recordar que la más ignorante y rústica de las mujeres puede engendrar un hombre de genio. (Santiago Ramón y Cajal, 1852 - 1934; médico español)

Un inoportuno, (siempre hay un inoportuno dispuesto a ejercer de tal) pidió en un tono poco amistoso a Albert Einstein que condensara en una fórmula el secreto del éxito. De cualquier éxito. En apenas unos segundos, Einstein le entregó un papel con la equivalencia:

Al ver la cara de sorpresa de su interlocutor, le explicó:

"- Esta es una fórmula muy sencilla, A es el éxito; X, el trabajo; Y, la suerte y... Z, el silencio"

Pues si hago caso de tan importante señor, y tiene todas las papeletas como para hacerle caso que para eso es él quien es, teniendo en cuenta que de trabajo, nada; de suerte, poca; y que no acostumbro a callarme así que me maten, tengo menos posibilidades de alcanzar el éxito en algo que de participar -bíblicamente- en una orgía de lesbianas. Paciencia.

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