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1066. Viernes, 2 noviembre, 2007

 
Capítulo Milésimo sexagésimo sexto: "El silencio es el partido más seguro para aquél que desconfía de sí mismo". (Francisco VI, duque de La Rochefoucauld, 1613 - 1680; escritor francés.)

Viernes. Sólo unos pocos desgraciados estamos al pie del cañón. En la línea, siempre tan práctica, de "tantos hombres y tan poco tiempo", un consejo para poder aguantar el día de hoy en el trabajo con un mínimo de dignidad: imitemos a la cucaracha.

Ya sé que no suena bien, sin embargo hay casos en los que conviene dejar a un lado cualquier prejuicio y enfocar las cosas de otra manera; bien mirado basta pensar que hasta para el más desalmado padre cucaracho, su hijo cucarachito le parecerá guapo. Todo es relativo.

Primera conducta a imitar: no derrochar más energía de la necesaria. Las cucarachas se pasan tres cuartas partes de su vida tranquilamente ocultas; por cada cucaracha que se ve hay otras 75 escondidas. Así pues, durante el horario laboral intentaremos dejarnos ver lo menos posible. Si acaso cuando vayamos a por los imprescindibles cafés. El resto del tiempo, evaporados.

Segunda y más importante: consumir lo mínimo. Debido a sus hábitos esquivos y su carácter omnívoro estos simpáticos animalitos son capaces de sobrevivir hasta una semana alimentándose sólo del pegamento de un sello.

Consumen lo mínimo, gastan los imprescindible. Hagamos lo mismo lo mismo en todo lo que tenga que ver con las actividades laborales de hoy. Será nuestra forma de protesta ante la gran injusticia que cometen con nosotros. Al enemigo, ni agua.

Hasta el lunes.

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