. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1095. Martes, 18 diciembre, 2007

 
Capítulo Milésimo nonagésimo quinto: "¿Cual es el sueño de los que están despiertos? La esperanza." (Carlos I el Grande, Carlomagno, 747- 814; emperador)

El 18 de febrero de 1970 nevó en el Sahara argelino durante media hora. Es la única nevada de la que se tiene constancia, pero al menos esa vez ocurrió. Igual que se ha comprobado que, al menos en dos ocasiones, se ha llegado a congelar la superficie del rio Nilo, ocurrió en el año 829 y en el 1010.

Y digo yo, si dos cosas tan impensables como que nieve en Sahara o se hiele el Nilo han llegado a ocurrir, ¿por qué no va a poder pasar que el próximo día 22 me toque la lotería y pueda !por fin! abandonar esta vida de tortura y sacrificio que es tener que venir al trabajo todos los días?

Ya sé que si jugara algo, aunque fuera un solo décimo, tendría más posibilidades. Pero si ha nevado en el Sahara y se ha llegado a helar el Nilo ¿por qué no me va a poder tocar la lotería a mí aunque no juegue ni un solo duro? ¿A ver?

,