. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

963. Lunes, 30 abril, 2007

 
Capítulo Noningentésimo sexagésimo tercero: "El espíritu humano está hecho de tal forma que se engatusa mucho más con la apariencia que con la realidad" (Erasmo de Róterdam, 1469 - 1536, filósofo, filólogo y teólogo neerlandés)

Como blog pegado a la actualidad que es, hoy en "tantos hombres y tan poco tiempo" deberíamos hablar de Sofía. Pero tengo que reconocer que el tema me despierta el mismo interés que podría hacerlo una conferencia sobre cómo mejorar el rendimiento laboral. Además, se han perdido las buenas costumbres. Antes, cuando nacía un heredero te daban el día libre y hasta una paga extra. Hoy te puedes dar por satisfecho si logras evitar a las enteradas del tema (Asun, la de administración, es como el !hola!) empeñadas en contarte hasta el más mínimo detalle del acontecimiento. Y encima es un lunes en el que no tenía que estar.

En fin, dejemos a un lado el monumental cabreo por no tener el justo y merecido puente que me corresponde. Corramos un tupido velo sobre tan antipático tema y vamos a lo nuestro lanzando una afirmación irrebatible: hay cosas que sin ninguna duda -aunque dejando bien claro que para gustos se hicieron colores-, donde mejor se hacen es en la cama.

No digo yo que hacerlas en un ascensor, dentro de un globo aerostático o encima de la lavadora mientras centrifuga, no tenga su morbo, sobre todo si se hacen ocasionalmente, pero dónde esté una buena cama (y sobre todo considerando que ya tenemos una edad en las que las roturas de cadera son complicadas de arreglar) que se quiten otros sitios más... digamos... contorsionistas.

También es verdad que cuando las ganas aprietan, el sitio suele ser lo de menos, pero si se puede elegir, hay que reconocer que un buen colchón ayuda mucho. Aunque para eso, como para todo, siempre hay gente un poco más especial.

Y si no que se lo pregunten a la divina Sarah Bernhardt, tan diva ella, a la que le encantaba hacerlo en un ataúd forrado en raso, regalo de uno de sus amantes.

Por cierto, sé que en situaciones normales no haría falta aclararlo, pero conociendo el perfil de los que hacemos, (vosotros y yo), este blog, convendría especificar que de lo que estamos hablando es de dormir.

Los lunes a estas horas es difícil pensar en otra cosa. Hasta el jueves.