. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1104. Viernes, 11 enero, 2008

 
Capítulo Milésimo centésimo cuarto: "Cuanto más engorda uno, más prudente se vuelve. Prudencia y barriga son dos cosas que crecen simultaneamente" (Charles Dickens,1812 - 1870; novelista inglés)

Ya sé que la tradición manda que los viernes toca (hablar de) sexo. Pero cualquier costumbre puede ser alterada si existe una causa mejor. Hoy, y en peluche práctico: "sepa todo lo que le va a pasar durante sus tres próximas reencarnaciones con sólo una baraja de poker" o " A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a no comprar un número de la lotería sin saber antes cual será el que toque".

Es muy simple. Se coge cualquier baraja de poker que esté completa, se baraja cuantas veces se estime necesario y se extraen cuatro. Sólo cuatro. No importa si están al derecho o al revés aunque sí será importante el orden en el que se extraigan: la primera carta se referirá a la consulta que ha motivado la tirada, la segunda tiene que ver con el pasado, la tercera con el presente y la última con el futuro.


¿Alguien puede creer que es más importante saber el futuro de antemano que perder el tiempo coitando?

¡Ah bueno por eso! Hasta el lunes pues.

,