. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1261. Lunes, 29 septiembre, 2008

 
Capítulo Milésimo ducentésimo sexagésimo primero: "Nunca he podido entender porque una persona se pasa dos años escribiendo una novela, cuando puede comprarla por 10 dólares” (Fred Allen 1894 -1956: escritor norteamericano)

Dicen los libros que los seres vivos son capaces de adaptarse al medio en que viven, que son capaces de modelar sus órganos según su modo de vida ajustándolos al ambiente en que se mueven realizando, a lo largo de miles de años, adaptaciones que aseguran el éxito de cada especie en su ambiente y estilo de vida.

Es decir, que las plantas y los animales -para lograr su supervivencia- modifican sus órganos en función de las necesidades hasta conseguir hacer su vida más práctica.

Si esto es así -que será- ¿por qué %$##& seguimos teniendo una vejiga tan pequeña? ¿Tantos años de evolución no podían haber conseguido ampliar un poco el asunto de la capacidad mingitoria evitando así tener que estar cada tres horas buscando desesperadamente un retrete en el que aliviarnos?

Ayer por la mañana, y en una visita al rastro, pude comprobar -en primera persona- la mierda de adaptación al medio que todavía tenemos para ciertas cosas.