Capítulo Milésimo ducentésimo nonagésimo séptimo: "¿Estupidez humana? Humana sobra, los únicos estúpidos son los hombres" (George Bernard Shaw, 1856 - 1950; escritor irlandés)
A lo largo de estos años escribiendo aquí ha quedado claro que el haber sido
de ciencias ha supuesto, aparte de delatarme como más viejo que la orilla del río (la palabrita "
de ciencias" debió de dejar de usarse allá por el pleistocénico superior), ser un analfabeto funcional en cuanto a poder escribir de forma medianamente correcta.
Y no me refiero ya a las faltas de ortografía, (por mucho que digan tampoco creo yo que sean tan importantes a la hora de entender un texto -alguien
vueno no va a dejar de serlo por escribirlo con
b o con
v-) sino a mi desconocimiento para usar correctamente los signos de puntuación... unos signos de puntuación que -usados convenientemente- pueden salvarte la vida.
Maria Fedorovna, amante y leal esposa del Zar Alexander III (1845-1894) se apiadó de cierto súbdito al que su marido enviaba deportado a Siberia. La buena mujer intercepto el documento del Zar que decía: “
Perdón imposible, enviarlo a Siberia”, y le cambió hábilmente la coma. El "nuevo" texto se convirtió en un “
Perdón, imposible enviarlo a Siberia.”
Y alguien le debió de estar eternamente agradecido.