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1313. Lunes, 15 diciembre, 2008

 
Capítulo Milésimo tricentésimo decimotercero: "Piensa mucho, habla poco, escribe menos”. (Proverbio italiano)

Te sientes acorralado. Sin que te des cuenta se han acercado tanto que, además de impedirte cualquier movimiento, puedes detallar sin mucho margen de error, sus empastes, el color -entre blanco y rosado- de su lengua, si acaba de beberse un solysombra, y hasta que tipo de desodorante lleva... sobre todo si no ninguno. Incluso hay un término para definir esta pérdida de la intimidad: Proxemia

Hay gente extraña con la incómoda manía de acercarse tanto para hablar contigo que invade tu espacio vital. Y, aunque disimuladamente -o no- retrocedas, te seguirá hasta acorralarte.

Solución: mantener la calma, inspirar, expirar y soltarle de carrerilla: "mira, no te asustes, pero tenía un picor tremendo, he ido al médico y me ha dicho que no me preocupe, que sólo son ladillas, eso sí, ten cuidado y no te acerques mucho no sea que... ya sabes."

Mano de santo.