. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1325. Miércoles, 14 enero, 2009

 
Capítulo Milésimo tricentésimo vigésimo quinto: “He aprendido que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida” (André Malraux, 1901-1976; narrador y ensayista francés)

Ley draconiana: expresión que se emplea para calificar normas o disposiciones excesivamente severas. Debe su origen al primer legislador ateniense, Dracón, quien, por el año 625 a.C., dictó el primer código legislativo escrito en Atenas. En él, se especifica claramente que todo crimen cometido por una persona deberá ser castigado con la pena de muerte.

Y en sus páginas mención expresa a uno de los, por entonces, considerados como crímenes execrables: la ociosidad.

!Qué poquito hubiera durado un servidor en aquellos tiempos! !Pero qué poquito!