. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1327. Viernes, 16 enero, 2009

 
Capítulo Milésimo tricentésimo vigésimo séptimo: “El caso es tener salud, porque las ganas vienen solas” (Antonio G. 67 años, jubilado)

Por no perder la buena (y sana) costumbre que solemos usar usamos aquí (casi) todos los viernes, podía contar hoy la historia de Julia la Mayor (39 a.C.-14 d.C.), hija del emperador romano Augusto, y famosa por tener relaciones con más de 80.000 hombres. Una precoz fémina que comenzó sus hazañas en la niñez y que gozaba de la reputación de ofrecer su cuerpo a cualquiera, incluidos los vagabundos.

Pero en vista de como se presenta el fin de semana de muchos, posiblemente nos resulte más útil saber que, para que te sirvan bien una buena clara con su espuma incluida, es imprescindible que primero te echen la gaseosa y después la cerveza.

Una cosa fácilmente comprobable, ya que si se vierte la cerveza y la gaseosa en dos vasos separados se puede observar que sólo se formará una capa de espuma en el primero. Y es así porque la cerveza contiene surfactantes, proteínas y otras moléculas que favorecen la formación de burbujas más estables en la capa superficial de la bebida. Sin embargo, las burbujas de la gaseosa estallan tan rápido que nunca llegan a crear una capa de espuma duradera.

Y no digo yo que conocer detalles de esos que sólo una verdadera experta como la señorita Julia la Mayor pudiera contarnos tenga que ser incompatible con descubrir que una clara a la que se le echa antes la gaseosa sabe mejor, pero a efectos prácticos seamos sinceros: este fin de semana seguro que caerán más cañas o claras. Como (casi) todos los fines de semana. Hasta el lunes pues.