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1340. Miércoles, 4 febrero, 2009

 
Capítulo Milésimo tricentésimo cuadragésimo: "Se empieza por matar al padre y se acaba por no dar ni los buenos días al vecino” (Proverbio letón)

Durante buena parte de la Edad Media era tanto el descrédito de algunos restaurantes que se hizo célebre entre los comensales un conjuro (del que, por cierto viene la expresión “dar gato por liebre” referida a quienes engañan con respecto a la calidad de algo), en el que, frente a una bandeja de carne asada, los comensales siempre recitaban: “Si eres cabrito mantente frito; si eres gato salta del plato”.

Por supuesto, el exorcismo nunca les funcionaba (por suerte para el hostelero de turno) aunque, casualmente, la población felina de aquellas épocas llegara a reducirse bastante y sólo fuera capaz de remontar bastantes años después. Hay que tener en cuenta que las ratas no cruzaron el Volga, trasladándose de Asia a Europa (concretamente a París), hasta el siglo XVIII.