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1342. Viernes, 6 febrero, 2009

 
Capítulo Milésimo tricentésimo cuadragésimo segundo: “La única manera de acabar aprisa y satisfactoriamente una conversación es darle al otro la razón en seguida” (León Daudi, 1905-1985; escritor español)

El Kamasutra es lo más parecido a un billete de 500 (o de 200, o de 100), todo el mundo ha oído hablar de él pero poca gente lo ha visto. Los afortunados que han podido tenerlo en sus manos afirman que es muy bonito, con unas ilustraciones muy antiguas y la mar de aparentes, tanto que para poder pillar algo hay que estar un rato mirando fijamente, como pasaba en aquellos cuadros tridimensionales llenos de coloridos manchurrones que se pusieron tan de moda como lamacarena.

Bonito, sí, puede ser, pero muy poco práctico. ¿Cuántas posturitas –distintas- de los recopiladas por Vatsyayana hace unos dos mil años en la India podríamos llegar hacer cualquiera de nosotros sin provocarnos una luxación del coxis –la rabadilla de toda la vida- ? Pues pocas, muy pocas.

Está muy bien esto de experimentar, cualquier manual lo da como una muy buena opción para romper con la rutina. Pero de ahí a intentar reproducir una tabla de gimnasia montando según qué circos.. va a ser que no. A ciertas edades la cadera ya no suelda como antes.