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1378. Miércoles, 1 abril, 2009

 
Milésimo tricentésimo septuagésimo octavo: "Mantén en falsas cercanías a los falsos amigos" (Proverbio mongol)

La expresión “tener escrúpulos de monja”, usada para definir a quienes tienen un miramiento excesivo y pueril con ciertas cosas, tiene su origen en la historia de una monja que, estando preparada para comulgar, fue hacia su confesor para preguntarle si podía recibir sin reparo la comunión teniendo en cuenta que, al pasar al lado de una compañera, había tragado sin querer humo del aceite que estaban friendo.

Y en cambio aquí, nosotros, criados a los pechos de lo que no mata engorda intentando llevarnos a la boca todo lo que pillamos. Pero... ¡cómo no vamos a estar condenados!

Por cierto, y ya que estamos hablando de cosas de comer, resulta que no es un barco vikingo -tan bizarros y garbosos ellos- saliendo de una tormenta; ni tan siquiera una doble flecha pismoderna dibujada por algún artista del art-pop contemporáneo (¿porqué les habrá dado a todos por hacer museos de arte contemporáneos si sólo entras en ellos cuando te estás meando?), resulta que el logo del Carrefour no es más que una C blanca dentro de un rombo, sólo una C blanca. Un descubrimiento que me lleva directamente a plantearme una de esas grandes cuestiones que pueden cambiar una vida: ¿cómo he podido vivir todo este tiempo sin saberlo?