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1383. Jueves, 16 abril, 2009

 
Capítulo Milésimo tricentésimo octogésimo tercero: “Un hombre es libre mientras tiene la potestad de elegir su ropa interior”. (Proverbio polaco)

Que usar calzoncillos es un símbolo de barbarie da buena cuenta el hecho de que uno de los pueblos más civilizados, cultos, avanzados y audaces que en el mundo han sido, los romanos, no los usaban. Ellos, como buenos guerreros, conquistaron el mundo con el culo al aire, un culo apenas tapado por el faldellín militar, algo que, por cierto, les causaba algún que otro problema cuando el sentido de la decencia de los conquistados hacía de casi todo una ofensa. Tan famoso como violento fue el motín popular, sofocado de forma sangrienta por el ejército romano, causado porque un legionario se levantó -de no muy buenas formas- el faldellín para mostrar sus atributos ante un grupo de judíos que, ofendidos por la indecencia, armaron una gorda. Hoy le hubieran llenado de billetitos el cinturón, por aquel entonces casi causa una guerra. !Cómo hemos cambiado!

Es más, hay historiadores que datan el principio del fin de Roma en el momento en que sus ejércitos empezaron a usar, a modo de calzoncillo, un trapo blanco -muy parecido al que usaron los antiguos egipcios durante milenios- que anudaban entre las piernas. Fue el principio del fin; a partir de ahí todo un Imperio se tambaleó y Europa fue conquistada por los bárbaros que acabaron imponiendo una de sus más salvajes e inhumanas costumbres -impensable hasta entonces-: el uso de los pantalones.