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1387. Miércoles, 22 abril, 2009

 
Capítulo Milésimo tricentésimo octogésimo séptimo: “Cada día que amanece el número de tontos crece” (Proverbio húngaro)

Leo (el aburrimiento es muy malo) en un atrasado suplemento semanal de esos que regalan con el periódico junto a un disco del Sabina (que debió de grabar antes de que la Obregón hiciera la comunión), tres platos hondos decorados por Chillida y dos cupones que hay que pegar en una libretita para que te manden -gastosdeenvíonoincluidos- una camiseta de no sé qué futbolista, que el color azul es un buen remedio contra las hemorroides. Supongo que después de tan extraordinario descubrimiento, la historia de la explotación laboral infantil en países asiáticos -tema que colocan en portada y que desarrollan como gran reportaje de la semana- se queda reducido a la nada comparándolo con la severa, rigurosa y contrastada información del uso de los métodos cromáticos como la terapia definitiva para todos aquellos que las sufren en silencio.

Lo más sangrante, (y en este caso hay que reconocer que la palabra "sangrante" viene como anillo al dedo), es que, posiblemente, al que ha escrito semejante reseña le habrán pagado por hacerlo. Aunque tampoco me parece mal. Hay que reconocer que los estudios necesarios para llegar a tan científicas conclusiones tiene que haber sido -como mínimo- duros. Malo si lo ha escrito desde una experiencia personal; habrá encontrado el remedio, sí, y hasta estará demostrando una solidaridad infinita queriéndolo compartir con el resto del mundo, pero antes el pobre hombre las tiene que haber pasado canutas. Y en silencio.

Y malo si al descubrimiento ha llegado realizando el habitual trabajo de campo. ¿Escogería culos al azar para ponerles cartulinas azules? ¿Cómo sabía que los elegidos las tenían si la mayoría las sufren en silencio? ¿De qué color serían las cartulinas control? ¿Experimentó antes en animales o lo hizo ya directamente en la consulta del proctólogo? ¿Se curaron antes con azul cielo o con azul cobalto? ¿Por qué esa costumbre de esterilizar las agujas cuando administran una inyección letal? ¿Por qué si nadar es tan bueno para la figura, las ballenas están tan gordas?

Demasiadas dudas. Y todo para tan poca cosa. No me imagino yo a nadie con almorranas (a uno, que es de provincias, lo de hemorroides le queda demasiado moderno), poniendo su culo directamente sobre una silla de color azul sólo para ver si se cura y encima teniendo que pagar por ello. Claro que a lo mejor el tratamiento se refería a pintárselo -el culo de azul, digo-; o a lo mejor simplemente se refería a pintar de ese color la taza del retrete; o a lo mejor....

No sé, pero con tantos frentes abiertos el tema se está haciendo por momentos más y más apasionante. Leer revistas -aunque sean tan prestigiosas- es lo que tiene, te hace plantearte un montón de cosas que nunca pensaste que podían ser importantes.